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MI HISTORIA por Soraya Nuñez

MI HISTORIA por Soraya Nuñez

Dicen que, si luchas por un sueño, se cumplirá. Pues bien, hoy os voy a hablar de mi sueño y de cómo conseguí hacerlo realidad.

No os voy a engañar, pero llegar a él no fue fácil. No fue un camino de rosas, es más, hubo momentos llenos de inseguridad, de hambre, mucha hambre…

Entrenar mareado y frustrarte porque sientes que no eres capaz de dar el 100% como lo estabas haciendo hasta el momento en cada entreno y asumir, o entender, de que en realidad sí estás dando ese 100%, pero tu cuerpo está al límite.

Aparece la temida ansiedad, las dudas, los cambios de humor… no entender qué está pasando en tu cuerpo, no entender por qué se te olvidan cosas, por qué te cuesta reaccionar. Es difícil gestionar todo esto cuando llegas al límite y no sabes el por qué te sucede, no sabes cuál será el siguiente paso, la siguiente señal que te indique que vas por el buen camino. Esa lucha interna en la que te dices, aguanta, todo esto que te sucede es normal, pero en muchos momentos esa montaña rusa de sentimientos y sensaciones es realmente abrumadora y difícil de gestionar. Y por supuesto, cómo no, los miedos… sobre todo miedo al fracaso. ¿Seré capaz?

Y sí, esto es sólo lo que sentimos interiormente. Luego están todos aquellos factores externos, que también influyen en ti. Todo aquello que te rodea, tu familia, tu pareja, amigos, trabajo… y el hecho de sociabilizar.

Mi debut estaba previsto para el 17 de septiembre, en el Trofeo de Principiantes Total Activity Sublime, así que tenía por delante todo el verano. Sí, todo el verano.

Esa época en la que hace tanto calor, te vas de vacaciones, quedas con amigos para pasar el día en la piscina, reuniones familiares, típica barbacoa de domingo, salir a cenar con tu pareja… todo eso suena muy bien, ¿verdad?

Pues cambiaréis de opinión cuando os diga que mi última comida libre fue el 3 de julio (ese famoso cheatmeal que tenemos una vez en semana) y no volví a tener comida libre hasta el 17 de septiembre, después de la competición. 75 días cumpliendo la dieta estipulada al milímetro, haciendo los deberes a la perfección. Porque no vale un… por un día, por un trocito, hoy me paso y mañana hago sesión doble de entrenamiento.

Os diré por qué no vale. Porque cuando te comprometes con algo, cuando te comprometes con alguien, cuando realmente luchas por un sueño y depositan toda la confianza en ti, no vale engañarte y no vale engañar a aquellos que confían en ti. Porque, al fin y al cabo, esto es algo que hemos elegido hacer, es nuestro sueño y nadie dijo que fuera fácil.

Confía en tu preparador, confía sin medias tintas y plenamente. Porque, aparte de preparador será tu amigo, un pilar fundamental y una de las personas que sí te entenderá, escuchará y aconsejará cuando te sientas solo, que te sentirás, cuando creas que nadie entiende por lo que estás pasando, él lo hará. Gracias.

Y que no os engañen, se puede. Se puede quedar con tus amigos, se puede ir a la playa, se puede pasar el día en la piscina, se puede. Es más difícil, no. Es más incómodo y requiere de fortaleza mental, de tener 100% claras tus prioridades, no dejar que decaiga esa ilusión y no dejar de visualizar tu objetivo, tu sueño.

El camino es largo, duro, emocionante y reconfortante, todo a la vez. Porque no sólo hay que centrarse en el momento en el que estemos ahí arriba, subidos en la tarima, brillando, con ese olor a tinte tan característico, tan poco parecido a cualquier otro olor.

Cuando estemos dando lo mejor de nosotros, por lo que hemos sufrido durante meses y mostrándoselo a todos aquellos que confiaron, que creyeron, que nos apoyaron, e incluso a nosotros mismos. Demostrando, por fin, que hemos sido capaces y que lo hemos logrado, que hemos cumplido nuestro sueño.

No sólo os centréis en disfrutar ese momento, ya que estar ahí arriba es la guinda. Es la punta del iceberg. Es, la culminación de todo por lo que habéis luchado meses antes, todas esas lágrimas, noches de insomnio, hambre, mareos, enfados… disfrutar cada paso que os lleve a ese momento, cada entrenamiento, cada comida, incluso cada cambio de humor, porque eso quiere decir que vais por el camino correcto.

Asumir desde un principio que lo vais a pasar mal, os asaltarán miles de dudas y miedos, asumirlo y asumirlo cuanto antes e intentar que todos los efectos negativos que tiene la preparación sobre vosotros, afecten lo menos posible a las personas que queréis y que os rodean, porque sí, en el camino nos sentimos solos, pensamos que nadie nos entiende, y es verdad, quizá no nos entienden, pero nos apoyan y nos quieren y, al fin y al cabo, esto es lo que nosotros hemos elegido hacer, por muy duro que sea, es nuestro sueño.

Disfrutar de toda la etapa, de todo el camino y exprimirlo al máximo, aprender de vosotros mismos, conoceros mejor, porque como os he dicho, llevareis el cuerpo y en ocasiones, la mente, al límite.

Y cuando llegue el momento, disfrutar. Dejaros llevar, intentar sacar los nervios fuera y pensar que, esto, esto es por lo que habéis luchado durante tanto tiempo, es vuestro momento. Salir a la tarima con la confianza que da saber que lo has logrado, ya no tiene que haber dudas, ni miedos, porque este, amigos, es vuestro momento. Es el momento de brillar, de disfrutar y de demostrar que habéis sido capaces a pesar de todas las adversidades. Pensar que no todos los que empiezan este camino consiguen acabarlo, y vosotros, lo habéis conseguido.

Entender que el verdadero logro es llegar a subirse ahí arriba, más allá de posiciones y premios, de medallas y trofeos. Todos aquellos que son capaces de subirse a la tarima son auténticos campeones.

Disfrutar de esos momentos en el backstage, de daros el tinte. Aprender de vuestros compañeros y sobre todo valorar también el esfuerzo de aquellos que compiten contigo, aunque la verdadera competición esté con uno mismo, los demás también han sufrido para estar ahí. 

Recuerdo mi debut con especial cariño, nunca se olvida ese primer momento en el que pisas por primera vez una tarima.

No estaba nerviosa, pero sí tenía ganas de salir. Cuando estaba en el backstage, me venían a la memoria los días de colegio, el día que tenía un examen. Ese momento en el que llegas a las 8 a clase y tienes el examen a tercera hora… más que nervios, son ganas de que llegue ya. Te sientas en la silla, te dan el examen, respiras y ya sabes que sí o sí el momento ha llegado. Para mí la espera, son las horas previas al examen.

-Categoría “Body Fitness”

Nos llamaban, era el momento. Me invadió una sensación de emoción muy intensa, ese momento por el que llevaba meses luchando, esperando, el momento para el cual llevaba tanto preparándome estaba ahí, lo podía sentir. ¿Cómo lo haría?

-Vayan colocándose en orden para salir.

Yo tenía el número 43, chapa que tengo colgada junto al cartel del evento y la medalla.

Nos colocaron en fila por orden numérico y comenzamos a salir para hacer las comparativas. Centenares de personas mirando, todos los focos apuntando... Di un paso y lo único que pensé en ese momento fue…

            -Joder… esto está hecho para mí.

Así, en ese momento y sin querer, había decidido que los nervios no tenían hueco en mí, así que me dejé llevar y di lo mejor que tenía.

Llegó la hora de seleccionar a las finalistas, estaba tan feliz… había sido una sensación tan bonita, que le dije a mis compañeros que, si pasaba a la final, en la cual deberíamos hacer el pase en T, que iba a darlo todo e iban a flipar.

Y así fue, fui seleccionada entre las seis finalistas e hice mi pase en T, disfrutando del momento, no podía parar de sonreír. Sentí que llevaba haciendo aquello toda la vida, me sentía absolutamente llena y feliz.

Cuando bajé de la tarima no pude sentir más orgullo que el de haber luchado, haberlo conseguido y plena por haber dado absolutamente todo de mí. Por haber sido fiel a mis principios, por haberme superado, por la constancia, el esfuerzo y las lágrimas, que ese día, fueron de felicidad.

Porque mucha gente te preguntará si merece la pena, y sin duda, hoy les puedo decir con total sinceridad, que sí. Porque a día que hoy, la consecución de mi sueño, me hizo más fuerte, más valiente y sin duda, hoy, me conozco a mí misma, más que ayer.

Si tienes un sueño, un objetivo, sea cual sea, lucha por el, por muy difícil que sea, da todo, absolutamente todo de ti, porque no existen los sueños a medias.

Ten fe en ti, porque… el cuerpo va, donde la mente lo lleva.

                         Soraya

Puedes seguir a Soraya y su evolucion en FaceBook  - Soraya Nuñez Vico

                                                         e Instagram - @soraya_bodyfitness                                                        

 

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